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Juventud en Marcha

Juventud en Marcha

“Juventud en Marcha” del director Pedro Costa. Se llevó el reconocimiento a mejor película experimental; otorgado por la Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles. Es parte de la saga de docuficción que tienen a los mismos protagonistas de las Fontainhas. Junto con Huesos (1997) y En el cuarto de Vanda (2000) se une al seguimiento de los habitantes del barrio luego de que este fuese demolido.

Sinopsis

Posterior a la demolición selectiva de casas, que fue el final del documental de “No Quarto Da Vanda”. Las familias desahuciadas del barrio, tienen la oportunidad de comenzar una nueva vida en las residencias Casal da Boba. Parte de los ya conocidos personajes de en el cuarto de Vanda y Huesos; se presentan en el documental para mostrar el avanece o estanque que han tenido.

Ventura es un inmigrante de Cabo Verde, ex residente de las Fontainhas. Luego de dedicar su vida a trabajar en construcción, llega el momento de jubilarse; y simultáneamente, es echado de su casa por su esposa. Lo que lo lleva a comenzar la búsqueda de un nuevo hogar y a convertirse en un caminante recurrente entre las ruinas del barrio y los departamentos del Casal, mientras mantiene profundos diálogos con sus amigos.

Trama de “Juventud en Marcha”

Juventud en Marcha

Ventura y Vanda – Juventud en Marcha (2006)

El filme se centra en mostrar el paso lento y agotado de su protagonista. Una carta que recita una y otra vez a lo largo de la producción; y una marcha, en la que lleva la pesadez del sentimiento de inmigrante: sentir que no perteneces a ningún lugar. Junto con su caminar, Ventura visita a los que considera casi sus hijos, sus compañeros de vida, de quienes se nos presentan la situación actual en la que se encuentran.

Como es el caso de Vanda, protagonista del documental anterior. A quien Ventura visita en el nuevo complejo de casas. En su dialogo, ella afirma, que el nacimiento de su hija y su esposo han cambiado su vida por completo; y está agradecida con ellos. Dando a entender, que el cambio drástico que significó dejar aquél lugar, no resultó netamente negativo para algunos.

Nha cretcheu, meu amor

Nha cretcheu, meu amor“, son estas las palabras con las que inicia la persistente carta a la que Ventura hace referencia durante todo el rodaje. Un himno a la esperanza de volver; la añoranza a la antigua vitalidad, que la vida dura se ha llevado. También contiene las promesas de un hombre enamorado, uno que quisiera complacer todos los deseos de su amada. Sin embargo, en ella persiste el miedo al olvido y a la indiferencia.

La poética carta describe la vida de un hombre que abandonó su establecimiento, para convertirse en inmigrante; uno que fue expuesto al trabajo arduo en un nuevo lugar y jamás dejó de pensar en su amada, ni en sus sueños.  Pero la distancia hace bien su trabajo y sin las posibilidades de comunicarse, declara melancólicamente:

“A veces tengo miedo de construir estas paredes. Yo, con un pico y cemento;
tú, con tu silencio, una zanja tan profunda que te empuja hacia un largo olvido. Duele ver estas cosas terribles que no quiero ver.
Tu cabello se desliza entre mis dedos como hierba seca.
A veces pierdo las fuerzas y pienso que voy a olvidar.”

La historia detrás de Juventud en Marcha

Juventud en Marcha

Dialogo de Ventura – Juventud en Marcha (2006)

El origen del nombre tiene relación directa con el pasado de los caboverdianos. Los círculos rebeldes que conformaban Cabo Verde y Guinea para los años 60, eran reconocidos por su flamante juventud, quienes se identificaban con un himno al que le rendían honores; dicho himno estaba titulado como “Juventude em marcha ” y hacía referencia, a la gallardía de aquellos que defendía sus ideales a toda costa.

Consecuentemente, al iniciar las migraciones, parte llegó a Portugal con la intención de trabajar como mano de obra para construcción (justo como nuestro protagonista); y se establecieron en los barrios de Fontainhas. La escasez de espacio, los obligó a construir casa junto a casa, superando la capacidad del lugar. Es por eso que las puertas se mantenían siempre abiertas, permitiendo a todos vivir en una comunidad unida por la necesidad.

Producción

La familiaridad con los rostros, permite al espectador sentirse en una secuela. Pero en esta oportunidad, el espacio no se limita a una sola ubicación, sino a varias. Esta vez, la sensación se aproxima más, a vagar de un lado a otro, sin un lugar concreto al cual pertenecer; que a estar en la intimidad de una casa.

Costa se codea de las mismas humildades de su anterior producción, y crea con poco, un admirable trabajo. La abundancia de puertas que dan la bienvenida y ventanas por las que casi se puede ver hacia el pasado, son otra muestra de la visión de Costa.

Aunque el filme parezca un trabajo únicamente documental; en el que se graban situaciones cotidianas: la realidad es otra. El rodaje del material fue mayor a 250 horas de trabajo y las escenas tuvieron aproximadamente 80 tomas cada una. Las historias y las relaciones interpersonales, entre personajes son autenticas; pero es la magnifica manera de hacer cine de Costa, lo que permite transformarlo en una versión “limpia” y cinematográfica de la realidad.

¿Qué le depara el destino a Ventura?

Su transito por las calles y casas, lo lleva a volver a un museo del que fue participe en su construcción. En el, Ventura se queda abismado, consumido por sus preguntas existenciales; además, de estar intentando revivir aquellos días de trabajo. Permanece entre las obras, dando la sensación de que él, es un cuadro más en aquella habitación. Su existencia se disuelve en aquel lugar, donde a nadie se le ocurre pensar en sus constructores.

Es por ello que mantiene contacto con los jóvenes que vio crecer. Simulando, de manera incomoda, la búsqueda de un nuevo lugar para vivir. Dejando al descubierto, su resistencia a pertenecer a aquél lugar sin historia; y sobretodo, a aquellos departamentos separados y distanciados que no poseen en ellos ningún recuerdo grato; ni de él ni de su gente.