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En el cuarto de Vanda

En el cuarto de Vanda

El filme de docuficción, titulado “En el cuarto de Vanda“. Fue la producción que le entregaría a Pedro Costa su primer premio de reconocimiento en el año 2000. La grabación del documental constó de 2 años consecutivos, en los que el director se encargaría el mismo de realizar la ejecución de las tomas.

El espectador puede apreciar la intimidad de una casa en un barrio de Fontainhas. Y junto a Costa, experimentar las condiciones físicas de las personas que allí viven. Los problemas de la estancia en un lugar, de tan pocos recursos y la visión que ellos tienen sobre su situación.

 

Sinopsis del cuarto de Vanda

Vanda Duarte es una mujer que habita en el barrio Fontainhas. El sector está a punto de ser demolido, dejando a sus habitantes sin un lugar donde vivir. La vida del lugar parece pasar lento ante los acontecimientos, pero en vista de la inminente situación los lugareños prefieren continuar con su estilo de vida común.

En el documental se puede observar todos los sucesos que transcurrieron durante dos  años, mientras el proyecto de demolición terminaba. Vanda, junto con personajes concurrentes en su vida, tienen conversaciones triviales mientras consumen drogas y hablan de su amado barrio.

Trama

La trama se centra en la cotidianidad de Vanda, una mujer que ha pasado toda su vida en las Fontainhas. Dentro de sus conversaciones privadas, debate situaciones del devenir de la demolición, que irán a hacer y la añoranza del pasado.

Las imágenes que se transmiten, carecen de filtro. Como es sabido con este director, su forma de ver el cine se trata de más realidad que ficción, el cuarto de Vanda, es un ejemplo de ello. Desde una escena de conversación, hasta ver a Vanda rebuscando en una gigantesca bolsa de encendedores durante varios minutos. Son estas situaciones las que alimentan el filme.

A lo largo de la trama, se pueden escuchar las opiniones que los habitantes tienen del lugar. Entre ellos, declaran el sitio como el recuerdo de una buena niñez, su hogar y el lugar al que pertenecen. Su resistencia por aceptar la situación es pasiva, siempre acompañada de la constante necesidad del consumo de sustancias ilícitas aunque la casa se les esté cayendo encima.

Vanda transcurre el día a día con los ruidos del exterior, concentrada en como declara en un momento: “Fuma para poder superar las agonías primero”. El ruido amenazante de la excavadora, recuerda en todo momento el futuro del lugar. Y aunque, la protagonista es consciente de ello se hunde en las conversaciones de la habitación de al lado, el sonido de la demolición y su propia voz, pues parece no haber solución.

Trasfondo de la película

En el cuarto de Vanda


Vanda y su hermana Zita – “No Quarto Da Vanda” (2000)

El director Pedro Costa, utiliza la metodología que adoptó para la grabación en el barrio. La simpleza de una cámara digital parece encajar a la perfección y pasa desprevenida ante los ojos de los protagonistas. Pero, al ver el documental muchos se preguntan las razones de grabar una realidad tan cruel. Una que además de carecer de el “final feliz” acostumbrado, te deja con la sensación de querer dejar de verlo.

Pues, son exactamente esas sensaciones que te hace sentir, lo que Pedro Costa quiso remarcar en su filme. La fantasía y la ficción son sencillas de ver, le dan al espectador una sensación de disfrute y esperanza; pero fuera de las salas de cine y de la cómoda y caliente sala de tu casa, existe un escenario mucho más duro.

La pobreza, y más aún, la conformidad a ella; es el lema que Costa quiere mostrar al mundo. Su intención no es cambiarlo, al contrario, el director siente admiración por ellos. Por esos protagonistas marginados en quienes nadie parece pensar.

Vanda: una protagonista poco común

El trágico final al que están condenados las personas de las Fontainhas, no solo es por como viven ilegales y el deseo del gobierno de eliminarlos. Sino, por lo que expresa Vanda llegando al fin de la grabación, con respecto a su estilo de vida. Dice que éste no es la manera que escogió,  sino, la vida que parece que están obligados a tener. Realzando de ese modo que, el consumo de sustancias y la miseria, no son de su preferencia, pero no hay en este ambiente más posibilidades.

Diálogos impactantes en el cuarto

El documental gira entorno a un espacio tan reducido, del que parecería imposible exprimir algo cinematográfico. Sin contar con ningún equipo de utilería, ni decoración, la casa y todos los elementos mostrados en el cuarto de Vanda, le dan el trasfondo necesario a esta cruda historia.

Ya sean las conversaciones que mantiene la protagonista con su hermana Zita, sus amigos o solo conversaciones de otra habitación. En ellas, es donde descubrimos la cruel y dura realidad que los habitantes del barrio han contemplado durante toda su vida. Los conflictos familiares, la adicción e historias del lugar, todas se hallan expresadas en ese pequeño cuarto. Acompañadas por los movimientos cotidianos de sus protagonistas.

La producción de dichos diálogos, es de hecho la que más merito lleva. Todo constó de Costa escuchando las conversaciones reales, tomando las partes más necesarias y  haciéndolas de nuevo.  Fue un trabajo entre el director y los protagonistas, hacer que los diálogos del cuarto de Vanda impactaran. Fue un trabajo de ensayar y aplicar varias veces la misma conversación hasta que quedaba.

Un final no tan feliz

En el cuarto de Vanda

Demolición del barrio de las Fontainhas – Portugal

Los hechos sucedidos en el cuarto de Vanda, dataron la última experiencia de los inmigrantes y sus hijos, en aquel lugar llamado las Fontainhas. Sin embargo, al igual que sus protagonistas, el filme da paso al final saliendo del cuarto, como muchas familias abandonaron sus casas. Todos aquellos que consideraban ese lugar como su hogar, lo vieron caerse a pedazos. Y con tristeza a pesar de la dura vida llena de sustancias ilícitas; el único sitio en el que se sintieron en casa.

La filmación termina mostrando el verdadero final de Fontainhas. El cierre de un ciclo, donde sus habitantes arrojados a su propia suerte; terminaron encerrados en un circulo de acontecimientos asfixiantes del que no parecían tener salida, o no querían salir.